La Terapia Corporal Evolutiva parte de una mirada sencilla y profunda: la vida es un camino evolutivo. Un camino en el que vamos aprendiendo a dejar de vivir desde una identidad limitada, construida por miedo, adaptación y defensa, para acercarnos poco a poco a una experiencia más auténtica de lo que somos.
A esa identidad limitada la llamamos ego. Y a esa dimensión más amplia, profunda y verdadera la llamamos Ser.
El Proceso Corporal Evolutivo es un proceso grupal de 9 meses que impulsa el tránsito del ego al Ser, de la respuesta automática a la presencia, del miedo al amor y del ruido mental al silencio.
El propósito central de este proceso es que puedas familiarizarte o profundizar, según sea tu caso, con los estados del Ser y aprender a llevar esa conexión a tu vida cotidiana.
Llevar a tu vida más silencio, creatividad, claridad, coraje y alegría. Y también el impulso para dar los frutos que has venido a dar.


El Proceso Corporal Evolutivo es un camino personal, no una formación profesional.
Si lo que buscas es capacitarte para aplicar este método con grupos, el espacio para ti es la Formación en Terapia Corporal Evolutiva.
Si lo que buscas es vivir el proceso para ti mismo, este es tu lugar.
En el Proceso Corporal Evolutivo trabajamos el camino del ego al Ser desde el cuerpo. Esto significa observar cómo la identidad construida —el personaje que aprendiste a ser para adaptarte, protegerte o pertenecer— limita muchas veces la expresión de tu verdadera naturaleza.
Y también significa abrir experiencias que te permitan reconocer estados más profundos de presencia, silencio, libertad, creatividad y amorosidad.
Para avanzar en ese camino, necesitamos mirar los patrones. Los patrones los construiste en tu infancia para responder a los hechos y circunstancias que viviste, y fueron perfectos. El problema es que hoy en día sigues respondiendo igual aunque las circunstancias ya hayan cambiado. Patrones como el control, el perfeccionismo, la autoexigencia, la complacencia compulsiva, el juez interior, el salvador, etcétera.
Estos patrones que hoy te limitan fueron, en su origen, respuestas inteligentes y necesarias, pero hoy ya no.

El proceso te ayuda a descubrir esa relación: lo que haces hoy tiene una historia, tuvo un sentido y puede transformarse.
No trabajamos los patrones para quedarnos mirando la herida. Los trabajamos para liberar el acceso a tu profundidad y a tus recursos. Para que puedas vivir más conectado a tu Ser.

Cada quien recorre el proceso a su manera, según lo que trae y lo que está listo para mover.
A lo largo del Proceso Corporal Evolutivo puedes experimentar:
Mayor conexión con tu cuerpo.
Ampliar tu capacidad de observar tus patrones sin identificarte con ellos.
Claridad sobre lo que se repite en tu vida.
Comprensión profunda de la respuesta que aprendiste en tu historia.
Mayor libertad para responder en vez de reaccionar automáticamente.
Experiencias de presencia, silencio y apertura.
Más familiaridad con los estados esenciales del Ser.
Una forma más amorosa de relacionarte contigo y con los demás.
Una referencia interna más clara desde la que vivir.
Coraje para atreverte a dar los pasos necesarios para vivir en coherencia.
A veces la transformación empieza por algo pequeño. Respirar distinto. Darte cuenta antes. No obedecer del todo al patrón. Sentir un instante de silencio. Reconocer que puedes estar en la vida desde otro lugar.
Y ese es el beneficio profundo del proceso: no solo entender lo que te limita, sino empezar a construir una referencia nueva desde la que vivir más genuinamente.

Este proceso puede ser para ti si:
Sientes que necesitas bajar al cuerpo lo que ya has comprendido con la mente.
Repites patrones que no consigues transformar solo desde la reflexión.
Quieres hacer un proceso grupal profundo, cuidado y vivencial.
Deseas familiarizarte y profundizar en los estados del Ser.
Quieres integrar más presencia, libertad, creatividad y amorosidad en tu vida cotidiana.
Quieres sentirte libre de hacer la vida que sientes que has venido a vivir.
No necesitas venir con experiencia corporal. Sí necesitas venir con disposición a implicarte como caminante en tu propio proceso evolutivo.
Para vivir el proceso completo es importante recorrerlo desde la primera hasta la última sesión.
Cada fase prepara la siguiente, y cada sesión forma parte de un camino progresivo.
El proceso completo está dividido en tres fases, cada una con una función concreta:
Reconocer lo que hoy te aleja de tu Ser.
En esta primera fase empiezas a ver con claridad qué respuesta automática se activa en ti cuando la vida te toca en un lugar sensible. No lo observarás solo desde la mente, sino desde el cuerpo: tu respiración, tus tensiones, tu postura, tu forma de ocupar el espacio y tu manera de relacionarte.
El objetivo es descubrir el patrón dominante que hoy está limitando tu conexión con lo más genuino de ti: tu presencia, tu libertad, tu amorosidad, tu creatividad, tu verdad interna.
Y, al mismo tiempo, empezarás a tener las primeras inmersiones en estados de silencio, presencia y conexión con el Ser, para que tu cuerpo no solo reconozca el patrón, sino también una nueva referencia interna desde la que vivir.
Al finalizar esta fase, tendrás una primera claridad sobre qué se repite en tu vida, cómo se expresa en tu cuerpo y qué patrón necesitas transformar para acercarte más a tu Ser.
Liberar el patrón dominante y abrir nuevas respuestas.
En esta segunda fase entramos en el trabajo profundo de transformación del patrón dominante que has descubierto en la primera etapa.
Seguimos cultivando experiencias de silencio, presencia y conexión con el Ser, pero ahora el foco se dirige a transformar esa respuesta automática que tu cuerpo sigue repitiendo.
A través de experiencias corporales concretas, trabajamos para que el cuerpo pueda reconocer una salida al patrón. No se trata solo de entender qué quieres transformar, sino de vivir una nueva respuesta en condiciones suficientemente profundas para que quede registrada como memoria corporal.
Desde ahí, el automatismo empieza a perder fuerza y se abre la posibilidad de responder de una manera más libre, creativa y conectada con tu verdad actual.
Al finalizar esta fase, habrás explorado nuevas formas de relacionarte, actuar y ocupar tu lugar sin estar tan condicionado por la respuesta antigua.
Habitar los estados del Ser con más presencia y continuidad.
En esta tercera fase integramos el recorrido vivido: lo que has descubierto sobre tu patrón dominante y las nuevas respuestas que has empezado a abrir en la fase de transformación.
Seguimos trabajando desde el cuerpo, pero ahora el foco se desplaza hacia la profundización en los estados del Ser: silencio, presencia, belleza, amorosidad, libertad, creatividad y conexión profunda contigo.
Es una fase para familiarizarte más íntimamente con ese lugar interno que no depende del patrón ni del personaje, sino de una experiencia más amplia, genuina y verdadera de ti.
Al finalizar esta fase, habrás cultivado experiencias de referencia más profundas para llevar esa conexión a tu vida cotidiana con más estabilidad, consciencia y presencia.
El Proceso Corporal Evolutivo tiene una duración de 9 meses, de octubre a junio.
Está compuesto por 18 sesiones grupales quincenales, dos sesiones al mes.
El proceso no ocurre solo en la sala. Entre sesión y sesión se propondrán prácticas de centramiento a través de la Meditación en 4 tiempos. Estas prácticas ayudan a integrar lo que se va moviendo en cada encuentro y a cultivar una relación más constante con el cuerpo, la presencia y la vida cotidiana.
La transformación necesita experiencia. Pero también necesita continuidad. Por eso, entre las sesiones quincenales, tendrás propuestas sencillas para seguir observando, integrando y cultivando el proceso en tu día a día.

Fundador de la Escuela
Terapeuta gestalt, arteterapeuta y creador del Sistema Ludocorporal y de la TCE.

Formadora y Terapeuta
Formada en Ludocorporal y TCE, Terapia Gestalt y Técnicas Corporales para la terapia.
Para mantener acompañamiento grupal cuidado, las plazas son limitadas.
Grupo máximo de 22 personas.
Duración: 9 meses, de octubre a junio.
Número total de sesiones: 18 sesiones.
Frecuencia: quincenal, 2 sesiones al mes.
Día y horario: martes de 18h a 20:30h.
Carrer de Ramon Batlle, 57, Sant Andreu, 08030 Barcelona
Ver en google maps: clica aquí
Importe: 250 € por fase (cada tres meses).
El pago se realiza al iniciar cada fase, es decir, en octubre, enero y abril.
Fase 1:
50€ al reservar tu plaza al inscribirte.
13 de octubre 200€
Fase 1: Descubrimiento (6 sesiones)
Octubre, noviembre y diciembre 2026
13 y 27 de octubre
10 y 24 de noviembre
15 y 22 de diciembre
Fase 2: Transformación (6 sesiones)
Enero, febrero y marzo 2027
12 y 26 de enero
9 y 23 de febrero
9 y 16 de marzo
Fase 3: Integración (6 sesiones)
Abril, mayo y junio 2027
6 y 20 de abril
4 y 18 de mayo
1 y 15 de junio
No. El Proceso Corporal Evolutivo no es una formación profesional.
Es un proceso grupal de transformación personal basado en la metodología de la Terapia Corporal Evolutiva.
Este mismo proceso se hace dentro de la formación en Terapia Corporal Evolutiva, aunque en la formación el proceso es más amplio, además de aprender cómo llevar grupos de TCE.
No, ya que es un proceso, no son clases independientes. Por este motivo tampoco podrás inscribirte en la fase 2 o 3 si no has hecho la 1.
El proceso está diseñado como un recorrido completo de 18 sesiones, y la recomendación es vivirlo de principio a fin porque cada fase prepara la siguiente.
Lo entendemos como un compromiso con el propio proceso, no como una obligación administrativa.
Igualmente, si por alguna razón importante tuvieras que dejar el proceso, no se te cobrará la siguiente fase.
No. La primera fase incluye un trabajo de escucha corporal progresivo para que puedas ir entrando en el cuerpo con cuidado y claridad.
No. Utilizamos el movimiento, pero no desde la técnica ni desde la estética.
El cuerpo se mueve para explorar, expresar, observar e integrar.
Significa empezar a reconocer en tu experiencia estados como presencia, silencio, amor, belleza, ternura, creatividad, libertad, plenitud y amorosidad.
Vivencias internas que abren las puertas a nuestra dimensión espiritual desde la experimentación directa.
Los patrones son respuestas antiguas que un día tuvieron sentido, pero que hoy pueden limitar tu vida y tu conexión con tu yo genuino.
En el proceso los descubrimos, los observamos y los transformamos desde el cuerpo para liberar nuevas posibilidades de vida.
Entre sesión y sesión se propondrán prácticas de centramiento mediante la Meditación en 4 tiempos, para integrar lo vivido y cultivar presencia en el día a día.
No. Aunque ambos comparten la misma base, no existen equivalencias ni convalidaciones entre ellos.
La Formación TCE profundiza mucho más en la comprensión de la metodología, el contexto y la parte pedagógica. En ambos casos, el trabajo se realiza completo porque siempre se aborda desde el momento vital en el que te encuentras y aquello que necesitas trabajar ahora.